El arte de preparar un huevito estrellado perfecto
Parece fácil, pero lograr el huevito estrellado perfecto tiene su ciencia. Detrás de ese plato clásico del desayuno mexicano hay una combinación de paciencia, temperatura y un toque de cariño en la cocina.
El secreto comienza con un huevo fresco, porque la clara debe mantenerse compacta y brillante. Luego, un sartén antiadherente bien caliente —ni frío ni humeante— con una cucharada de aceite o mantequilla que recubra la base, marca la diferencia.
Al romper el huevo, se recomienda hacerlo sobre una superficie plana para evitar que caigan cáscaras, y deslizarlo con suavidad en el centro del sartén. A partir de ahí, el tiempo manda:
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Yema líquida, entre 2 y 3 minutos sin tapar.
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Yema medio cocida, unos 30 segundos con tapa.
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Yema firme, un minuto adicional volteando el huevo.
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Los expertos coinciden: la magia está en no apresurarlo. Un fuego medio-bajo permite que la clara quede cocida sin quemarse y la yema conserve ese brillo dorado irresistible. Para los amantes del toque crujiente, bastará con subir el fuego durante unos segundos al final.
El resultado ideal es un huevito con bordes dorados, clara tersa y yema intacta, que se rompe solo al primer toque del pan o la tortilla caliente.
Porque, al final, más que un desayuno, el huevito estrellado es un ritual de sabor, tradición y sencillez que nunca pasa de moda.